Tiempo de celebraciones
Dicen de estas fiestas que son entrañables. Reuniones familiares, decoraciones de discutido gusto, comilonas imposibles…Me imagino sus calles europeas con sus luces y sus arbolitos… Pues aquí en Senegal lo que hay son corderos. Dakar lleva semanas poblada de corderos. Todos engordadísimos, que ya que hay que matar al animalito, que al menos haya algo de donde comer. A mí inevitablemente esta fiesta me trae muchos recuerdos, me transporta a unos añitos atrás.
Hoy era un día especial en Senegal. Se celebraba la Tabaski, lo que durante toda mi vida en Marruecos fue El Aid, y que aquí y en otros países del África llaman diferentemente. El país está literalmente parado ante tal evento. Es el momento más importante del año, el que merece los mejores peinados, los más caros vestidos…y los desembolsos más exagerados.
Aún ayer había gente comprando su cordero. Para aquellos que quieran probar el año que viene, sepan que conviene organizarlo con más antelación. El corderito puede costar un mes antes de la Tabaski unos 75 euros, y va subiendo como la espuma cervecera a medida que se acerca el evento, llegando incluso a los 200 euros y más.
Muchos critican esta doble cara africana, la de la pobreza y el hambre y la del despilfarro en fiestas religiosas. No entro en valorarlo, pero entiendo que la Tabaski o la Korité (la fiesta del fin del Ramadán) son como un bálsamo, una vía de escape ante tanto sufrimiento. Y al no estar yo ni de lejos en su situación, me parece atrevido criticarlo, al menos abiertamente…Además, las familias más pobres pueden adaptar su Tabaski a sus condiciones económicas; si el cordero sale demasiado caro, pueden sacrificar una cabra, una vaca o ¡hasta un camello! Mientras se cumpla el ritual de degollarlo con el animalito mirando a La Meca…
Aunque bien es cierto que la Cooperación bilateral de Koweit repartió ayer trozos de carne de cordero para los que no tenían un duro. Sin comentarios…
Sólo una vez festejé la fiesta del cordero en Marruecos. De hecho fue una vez que ya me había ido del país. En casa de Kawtar, una amiga de mi hermana. Nos quedamos el primer día, donde se comían brochetas de cordero. Bueno, de corazón, hígado y pulmón del cordero. Recuerdo que me gustó, especialmente los pulmones. Quizás no tanto como para repetir. De hecho hoy me he quedado en casa. Otra vez será.
Aprovecho por la presente para desearles unas más que felices fiestas, allá donde se encuentren. Yo me quedo aquí esperando la inminente llegada de la familia. Ya os iré contando. Agur!
Hoy era un día especial en Senegal. Se celebraba la Tabaski, lo que durante toda mi vida en Marruecos fue El Aid, y que aquí y en otros países del África llaman diferentemente. El país está literalmente parado ante tal evento. Es el momento más importante del año, el que merece los mejores peinados, los más caros vestidos…y los desembolsos más exagerados.Aún ayer había gente comprando su cordero. Para aquellos que quieran probar el año que viene, sepan que conviene organizarlo con más antelación. El corderito puede costar un mes antes de la Tabaski unos 75 euros, y va subiendo como la espuma cervecera a medida que se acerca el evento, llegando incluso a los 200 euros y más.
Muchos critican esta doble cara africana, la de la pobreza y el hambre y la del despilfarro en fiestas religiosas. No entro en valorarlo, pero entiendo que la Tabaski o la Korité (la fiesta del fin del Ramadán) son como un bálsamo, una vía de escape ante tanto sufrimiento. Y al no estar yo ni de lejos en su situación, me parece atrevido criticarlo, al menos abiertamente…Además, las familias más pobres pueden adaptar su Tabaski a sus condiciones económicas; si el cordero sale demasiado caro, pueden sacrificar una cabra, una vaca o ¡hasta un camello! Mientras se cumpla el ritual de degollarlo con el animalito mirando a La Meca…
Aunque bien es cierto que la Cooperación bilateral de Koweit repartió ayer trozos de carne de cordero para los que no tenían un duro. Sin comentarios…
Sólo una vez festejé la fiesta del cordero en Marruecos. De hecho fue una vez que ya me había ido del país. En casa de Kawtar, una amiga de mi hermana. Nos quedamos el primer día, donde se comían brochetas de cordero. Bueno, de corazón, hígado y pulmón del cordero. Recuerdo que me gustó, especialmente los pulmones. Quizás no tanto como para repetir. De hecho hoy me he quedado en casa. Otra vez será.
Aprovecho por la presente para desearles unas más que felices fiestas, allá donde se encuentren. Yo me quedo aquí esperando la inminente llegada de la familia. Ya os iré contando. Agur!


