viernes, diciembre 21, 2007

Tiempo de celebraciones

Dicen de estas fiestas que son entrañables. Reuniones familiares, decoraciones de discutido gusto, comilonas imposibles…Me imagino sus calles europeas con sus luces y sus arbolitos… Pues aquí en Senegal lo que hay son corderos. Dakar lleva semanas poblada de corderos. Todos engordadísimos, que ya que hay que matar al animalito, que al menos haya algo de donde comer. A mí inevitablemente esta fiesta me trae muchos recuerdos, me transporta a unos añitos atrás.

Hoy era un día especial en Senegal. Se celebraba la Tabaski, lo que durante toda mi vida en Marruecos fue El Aid, y que aquí y en otros países del África llaman diferentemente. El país está literalmente parado ante tal evento. Es el momento más importante del año, el que merece los mejores peinados, los más caros vestidos…y los desembolsos más exagerados.
Aún ayer había gente comprando su cordero. Para aquellos que quieran probar el año que viene, sepan que conviene organizarlo con más antelación. El corderito puede costar un mes antes de la Tabaski unos 75 euros, y va subiendo como la espuma cervecera a medida que se acerca el evento, llegando incluso a los 200 euros y más.
Muchos critican esta doble cara africana, la de la pobreza y el hambre y la del despilfarro en fiestas religiosas. No entro en valorarlo, pero entiendo que la Tabaski o la Korité (la fiesta del fin del Ramadán) son como un bálsamo, una vía de escape ante tanto sufrimiento. Y al no estar yo ni de lejos en su situación, me parece atrevido criticarlo, al menos abiertamente…Además, las familias más pobres pueden adaptar su Tabaski a sus condiciones económicas; si el cordero sale demasiado caro, pueden sacrificar una cabra, una vaca o ¡hasta un camello! Mientras se cumpla el ritual de degollarlo con el animalito mirando a La Meca…
Aunque bien es cierto que la Cooperación bilateral de Koweit repartió ayer trozos de carne de cordero para los que no tenían un duro. Sin comentarios…
Sólo una vez festejé la fiesta del cordero en Marruecos. De hecho fue una vez que ya me había ido del país. En casa de Kawtar, una amiga de mi hermana. Nos quedamos el primer día, donde se comían brochetas de cordero. Bueno, de corazón, hígado y pulmón del cordero. Recuerdo que me gustó, especialmente los pulmones. Quizás no tanto como para repetir. De hecho hoy me he quedado en casa. Otra vez será.
Aprovecho por la presente para desearles unas más que felices fiestas, allá donde se encuentren. Yo me quedo aquí esperando la inminente llegada de la familia. Ya os iré contando. Agur!

lunes, diciembre 03, 2007

El Barça es mes que un club

Es una frase que todo culé lleva estampada en el alma. Todo militante del barcelonismo habrá proclamado no sin orgullo este eslogan, que además en catalán le añade pimienta al asunto. Algunos lo entenderán por el rol de resistencia que desempeñó el Barça en aquellas oscuras épocas en las que al Paco Franco le dio por ser titiritero durante 40 años…Otros por la inequívoca identificación que el club sigue teniendo con la nación catalana, y los más burdos, por tan sólo tener dos Copas de Europa más que el Cúllar… Para mí, y de esto hace ya un mes (no tener actualizado el blog provoca estos desajustes), lo es por la visita que la Fundació y el Club realizaron a Richard Toll, en el norte de Senegal. Inauguraron un centro de la Fundació que brindará apoyo educativo, sanitario y psicosocial a los niños más desfavorecidos de la ciudad. El proyecto tenía financiación de la AECI, y me tocó el “marrón” :) de acompañar a la delegación. Más allá del viaje Dakar-Richard Toll en avioneta, el oír el francés de Laporta, y el montón de preguntas que pude hacer sobre el club de mis amores, está por ejemplo esta foto, donde estamos todos con camisas senegalesas.

Y yo ahí, inmensamente feliz, al lado de Joan Laporta y el Vicepresi Alfons Godall (Laporta es el guapo sonriente a mi derecha).
Durante la visita, unas 48 horas, debía mantener la compostura, que al fin y al cabo “representaba” a la Cooperación Española. Pero al final encontré el momento de decirle a Joan lo tan porCULEro que soy desde siempre con el Barça, y como bien saben mis allegados, lo Laportista que he sido todos estos años. Lástima que en 2010 nos deje, tendré que espabilar e ir al Nou Camp a ver un partidillo. Don’t worry Ricard, un día de estos llamo al Joan y nos apaña un clásico Barça-Madrid…

miércoles, noviembre 21, 2007

Dakar se quema, se quema Dakar

Llevo tiempo, prácticamente desde que llegué al Senegal, asombrado por la falta de movilización social en el país. Por esa pasividad frente a lo social y lo político que parece acompaña a todo senegalés.
Hoy el pueblo ha estallado. Ha dicho un Basta alto y claro, con contundencia, por no decir con violencia.
Las calles se han convertido en un campo de batalla, cortadas por barricadas en forma de neumáticos quemándose al hilo de la protesta. Las piedras de los unos contra los disparos, porras y bombas lacrimógenas de los polis. Tradicional escenario que no requiere de apoyo fotográfico, y el que no se lo imagine que haga un esfuerzo, que desde nuestro microcosmos de Plateau no hemos visto nada. Es lo que tiene vivir rodeado de embajadas y cerca del Palacio Presidencial. Espero que no quede esto como fanfarronada, en cierto sentido es una autocrítica, porque en momentos como éste uno se da cuenta del Senegal que está viviendo. También es, por otro lado, un alivio el saber que uno está a salvo de lo que acontece fuera. Un consuelo egoísta y cegador, como tantos otros al día supongo.
Lo que ha ocurrido hoy, pudo haber pasado ayer, o la semana pasada. Era sólo una cuestión de tiempo que la burbuja explotase.
Desde hace un mes y medio, los precios se han disparado en el país. Hoy la familia senegalesa paga mucho más para sus productos básicos, su pan, su arroz…La verdad, me ha sorprendido que hayan tardado TANTO en reaccionar. Son múltiples los ejemplos históricos que avalan que una subida del precio del pan es directamente proporcional a una insatisfacción social creciente, generalmente vehiculada a través de manifestaciones populares.
A esto se ha unido el decreto del Presidente Wade de prohibir en la capital toda actividad comercial ilícita en las calles de Dakar. Los vendedores ambulantes podían seguir con su oficio, pero no así aquellos que instalaban su chiringuito (sin licencia) en las aceras. No dispongo de cifras, pero es raro encontrar en Dakar una calle sin este tipo de vendedores.
De la noche a la mañana, miles de personas vieron cómo su fuente de ingresos desaparecía, sin alternativa alguna ofrecida por el Gobierno.
La situación, insostenible de por si, se ha visto agravada por la protesta y huelga de los conductores de buses urbanos, al haberles cambiado el lugar de aparcamiento de los coches. Ahora los conductores pasarán varias horas suplementarias al día para volver desde el nuevo aparcamiento (en el culo del mundo) hasta sus hogares…
En fin, conforme ha ido avanzando la tarde la situación ha ido calmándose poco a poco, y según parece se ha llegado al acuerdo de permitir a los vendedores su actividad sólo los fines de semana. Pues sí, pan para hoy, porque además de la subida de precios nadie ha hablado, y con el horizonte de una devaluación del Franco CFA esto puede volver a explotar en cualquier momento. Había además convocada una manifestación a las tres por los sindicatos por la subida de precios pero el Gobierno decidió anularla por “alto riesgo de alteración del orden público”
Dudo que esto desemboque en Golpes de Estado o cambios de Gobierno. Desgraciadamente creo que, durante algunos años, la consecuencia directa de esta coyuntura será la multiplicación de los robos y agresiones, como única vía de escape.
Si desde nuestra torre de marfil de Plateau hemos visto bien poco, por la televisión senegalesa no hemos sabido mucho más. Desgraciada pero previsiblemente me he enterado más del asunto por France 2 o TV5. Y es que a los medios de comunicación de este país hay que darles de comer aparte.
El mundo parece vivir al unísono por unos días, desde hace una semana en Francia, hoy en Dakar y ayer por el 20 N en Granada. Créanme que uno se siente raro sabiendo que uno aquí no puede, ni en ciertos sentidos debe, estar junto a los pueblos en estos momentos de legítimas reivindicaciones. Son momentos puntuales como estos los que me invaden de dudas y preguntas. Presiento que mi almohada tendrá trabajo esta noche. ¡No te me pongas tú también en huelga!

domingo, septiembre 30, 2007

Robo sin convicción.

Me tiré la mayor parte de mi vida idolatrando a aquellas heroicas víctimas que sufrían en algún momento de sus vidas un robo. La pérdida del objeto de valor quedaba claramente compensada por la sensación de ser protagonista por una vez de una historia épica e irrepetible.
Fue tan sólo en el Ecuador, ya con la friolera de 23 años de edad, donde sufrí mi primer gran robo. Los más fieles al blog recordarán seguro aquél lamentable episodio del trole.
En Senegal ya me han intentado robar varias veces. En concreto, y con lo de anteayer, tres. Pero nunca se han llevado nada. Por qué? Seguramente porque una cosa es robar y otra bien distinta es saber robar. La clave del asunto está en que la víctima no se percate del hurto. Aquí esta primera lección parece que no fue impartida. Las tentativas son TAN descaradas que uno se plantea si no podría tratarse de una performance…
Concretamente ayer tocaba la técnica pantalones. Consiste en que dos vendedores ambulantes se te acercan ofreciéndote en este caso si no mal recuerdo unas pulseras. Se colocan cada uno a un lado, y uno de ellos te agarra fuertemente el pantalón a la altura de la tibia diciéndote “c’est solide ein, c’est solide”. En estas tu te los intentas quitar de encima cuando el otro ya ha tenido tiempo de sobra para con su mano robarte lo que quería. Pero claro, uno tampoco es gilipollas y rápidamente verifica si le falta algo. Y lo curioso del tema es que estos dos atontados ni siquiera salieron corriendo, estaban ahí creyendo que no nos daríamos cuenta. Entonces empecé a gritar y ahí dejaron sutilmente el objeto robado-el móvil- en el suelo. Yo seguí exigiendo explicaciones y acordándome de su madre pero salieron a paso tortuga con la cabeza gacha. Y todo esto al ladito de un furgón-estafette de la policía.
De ahí el título del artículo. No tienen convicción ninguna, y probablemente sea por la censura que hace el Islam del robo. El senegalés siente una vergüenza enorme cuando es pillado in fraganti robando. La moral no impide que lo intenten, pero finalmente provoca que lo hagan dubitativos, sin determinación alguna.
Hasta ahora los que me han intentado robar acá son supuestos vendedores que en un principio se te acercan ofreciéndote algún producto. El gran problema es que en Senegal TODO dios es de alguna manera vendedor y cada día te encuentras con miles. Y como tampoco se trata de desconfiar las 24 horas del día…pues he decidido andar con las manicas en los bolsillos.

Hoy se vota la Constituyente en el Ecuador. Nuestros pensamientos están hoy volcados con esa patria altiva y soberana. Dale Correa!

sábado, septiembre 22, 2007

Dama Feebar


Lo que en Wollof equivale a « Estoy enfermo ». Bueno en realidad estoy compitiendo en las olimpiadas de las enfermedades. Desde que volví al Senegal, he cosechado ya tres enfermedades en una semana. Si alguien considera que se trata de un récord mundial incontestable, que por favor me lo haga saber por este medio, que los del Récord Guinness pagan que da gusto.
Todo empezó con un ritual como el tortícolis. Definitivamente, y más allá de la incidencia del aire acondicionado o de la incomodidad de intentar dormir en un avión, tengo problemas de cervicales. El primer tortícolis, quizás por su nombre tan particular (a mi me recordó siempre a los sabrosos tortellinis), no se olvida nunca. Recuerdo como si fuese ayer los intensos dolores a las cinco de la mañana, por aquél entonces en Marruecos, cuando tenía 12 años. Mi hermana rápidamente vino a salvarme, y aprovecho la ocasión para denunciar a los dormilones de mis padres que fueron incapaces de despertarse a pesar de mis gritos de guerra.
Recuerdo que permanecí tres días postrado en la cama, y que por culpa de ello me perdí un partido de fútbol con los de mi clase. El único partido que me perdí en mi etapa de joven seudo promesa del balompié. Bueno también me perdí el ritual de la ducha y comía y bebía a base de pajitas, pero no, realmente me molestaba más lo del fútbol…
Los tres días de sufrimiento engancharon con una laringitis que me hacía toser sin parar. La combinación tortícolis con necesidad de toser es bastante desagradable.
Por ventura en esta ocasión, mi segunda enfermedad de la semana, también problemas de garganta y fiebre, me pilló con el tortícolis completamente curado. Esta etapa insignificante por habitual, adquiere vital importancia por los intensos rumores (absolutamente infundados por mi hermana) de que había contraído el paludismo. Aprovecho la ocasión para manifestar que lo lógico es pillar el paludismo cuando se está por estos sitios. La preciosa ciencia de la estadística nos dice incluso que la norma es contraerlo el día en que uno deja definitivamente el país. Ya conocemos al menos tres casos…
Y tras dos días de sentirme pachucho encadeno con problemas de tripa. Según el médico que consulté en Las Palmas, y sobre todo a tenor de los análisis que me hice, mi aparato digestivo está en perfectas condiciones. Sin embargo yo sigo erre que erre con problemas de diarrea y dolores importantes. En su día un ilustrado mencionó problemas de colon, pero el mismo ilustrado (en concreto era un médico) fue incapaz de darme solución alguna. Ah sí, coma usted más despacio me dijo, lo cuál he de admitir que he cumplido más bien poco, o nada.
Me tranquilizó saber ayer que un amigo noruego tiene el mismo problema, esto es, problemas recurrentes pero perfecto estado según los análisis. Me tranquiliza porque los noruegos me inspiran confianza, no sé, no están en la UE y tal, pero a mi me sigue dando la sensación que los del Norte gestionan mejor sus vidas. Aunque luego estén todos borrachos y se suiciden, pero eso ya son pequeños detalles en una vida…
En fín, como ven nada grave estas enfermedades, pero sí lo suficientemente incómodas como para plantearse si es normal mi permanente estado de fragilidad.
Aunque al final, lo único positivo de esta situación es que acabas viviendo con relativa normalidad tu vida a pesar de los dantescos problemas de salud (sí, me estoy releyendo y hace falta darle un tinte más dramático). Por eso esta noche, ¡de farra como decían en Quito! ¡Salud Camaradas! (nunca mejor dicho…)

sábado, septiembre 15, 2007

Sweet Home Dakar

Volvemos al Senegal tras un corto break vacacional en Gran Canaria. Unas no sé yo si merecidas vacaciones, pero en todo caso que han venido muy bien para desconectar y reubicarme. Y conmigo vuelve el blog, marginado durante todo este tiempo. A ver cuánto nos dura…
El vuelo de ayer nada tuvo que ver con el de la ida, donde gracias a la RAM recorrí gran parte de mi añorado Marruecos. En esta ocasión Iberia nos dejó en Dakar en apenas dos horas de vuelo, como el que va a la tienda de la esquina a comprar el pan.
Los senegaleses se llevan su casa en las maletas. Es increíble la cantidad de equipaje que llevan. Supongo que la casa secundaria la llevan en los susodichos bagages a main, que en realidad requieren de cuatrocientas mains para poder ser transportados.
La tripulación de Iberia parece que se contagió del contexto del Ramadán porque nos ofreció una cena para pájaros: dos minisandwichs de queso y jamón. No, el manchego y el jabugo se fueron a otro avión, a nosotros nos cayó el pack este en lonchas que resulta siempre tan tentador en el Mercadona pero que una vez en casa sabe ligeramente a plástico. Bueno, también nos dieron un yogurt de fresa, ese que se hace con sangre de cochinilla para que tenga un color similar a la fresa. Color que de todas formas el colectivo daltónico es incapaz de reconocer por lo que podrían evitar la matanza de las cochinillas. Es un viejo debate, no le presten demasiada atención.
Y llegó el momento de pasar la aduana, y claro, me metí en la cola más lenta. La gente ya estaba sobada en su casa con sus maletas que a mí me quedaban todavía tres por delante para mostrar mi pasaporte. El mundo no le presta la menor atención a estas cosas, pero yo lo paso siempre fatal. Son décimas de segundo en las que debes escoger una fila u otra. Generalmente nos dejamos guiar por el número de individuos presentes en la cola. Pero a veces conviene más fijarse en la cara del tipo que sella los pasaportes… Aunque este escenario se da también en los bancos, los supermercados…Y siempre tienes la tentación de cambiar de fila y mandar todo a la mierda…
A pesar de haber escogido la mala fila, incomprensiblemente esperé una eternidad mi maletita. Me tranquilizó saber que los españoles que estaban a mi lado, hartos de la espera, temían que alguien se las hubiese llevado a escondidas. Me quité de un plumazo la sensación de estar siempre paranoico en las salas de recogida de las maletas. A veces estoy más pendiente del carro de los pasajeros que de la propia cinta.
Curiosamente en Dakar no me molesta perder tiempo en el aeropuerto. Porque al fin y al cabo es realmente acogedor, y salvo los “chariots, chariots” no te molesta ni Dios. Lo duro llega al salir, ahí te sientes Mike Jagger ante tanta gente que espera expectante tu desembarco. Las frases cortantes ya las has preparado mientras esperabas las maletas.
Lo que no había previsto era que un manco me tocase con sus muñones pidiéndome dinero. Ay cuánto echaba de menos la versión senegalesa del contacto humano!
Para negociar el taxi hay que saber mostrarse férreo. Dices un precio y ahí te quedas. Siempre hay uno que acaba cediendo y termina aceptándolo. Lo malo es que el que cede generalmente tiene el peor taxi del continente africano. Aunque en esta ocasión tampoco fue pa tanto, era uno de estos coches que sólo reacciona si lo empujas con vehemencia, y luego no vayas a pararte que ahí te quedas.
Llegamos a casa y ya se siente el calor africano. Terminé en pelotas guardando el salchichón, los fuets, los chorizos, el lomo, el jamón y los quesos en la nevera (se me olvidó el foie gras, mierdas). Duchita antes de ir a dormir pero…oh oh…vaya, nos han vuelto a cortar el agua. Sí, no queda duda, ya estoy de vuelta en Dakar.

domingo, julio 01, 2007

Hace un año...

Hace exactamente un año realizaba mi último examen (hasta hoy). El Apocalipsis de una carrera de cinco años que decidí cursar a mis tiernos dieciséis años.
Un largo camino tocaba a su fin. Y aunque la nostalgia de tiempos añejos siempre se hace presente, no es menos cierto que deseaba profundamente acabar, pasar página y vivir nuevas experiencias. Guiños del destino, aquél 30 de junio de 2006 me examinaba de Sistemas Políticos de América Latina. La revolución cubana y la transición en Chile como preguntas; el Ecuador como horizonte inminente. Hoy, desde el corazón del África francófona, me paro a pensar en el camino recorrido desde entonces. Siento que he vivido mucho, que a veces casi ni soy el mismo. Pasar del “estudio políticas” a “soy politólogo” fue raro, y al mismo tiempo un tremendo orgullo.
Ahora recuerdo ese final de junio retratado por el calor granaino y el Mundial de fútbol. Ese 30 de junio cesé de ser estudiante. Qué rápido pasa el tiempo, y qué distintos serán los veranos…



No se tomen muy en serio la pertinencia de la letra…